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Santos más Importantes para la Iglesia Católica

San Alberto Magno, Patrón de los estudiantes de ciencias naturales

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La Iglesia celebra cada 15 de noviembre el día de  San Alberto Magno, Patrón de los estudiantes de ciencias naturales y Doctor de la Iglesia. Considerado un auténtico experto en numerosas discipinas y un erudito sin par, su destacado espíritu científico y su prodigiosa memoria surgieron de un asombroso pacto con la Virgen María. Este es uno de los santos más conocidos y más rezados, conoce en este enlace todos los destacados.

¿Quién es el Santo apodado “El Magno”?

San Alberto nació en el seno de una noble familia, los Ingollstad en Lauingen, perteneciente a la Diócesis de Augsburgo en la Baviera Alemana en 1206. Su familia gozaba de una privilegiada situación a nivel económico y social a lo que había que sumar su influencia política. San Alberto Magno no fue el único santo conocido nacido en Alemania, San Ambrosio también nació en este país.

Su padre era un Conde, título que equivalía a gobernador de la región y, en cuanto al  joven, manifestó su deseo de cursar una formación de Leyes, razón por la que sus progenitores lo enviaron primero a Bolonia, lugar que más tarde se convertirá en centro referente de estudios juristas. Más adelante estudiaría en Venecia y finalmente terminaría su proyecto en la Universidad de Padua.

En este último lugar es donde entró en contacto con el  que tenía fama de “pescador de vocaciones”, el Beato Jordán de Sajonia, que habría de suceder a Santo Domingo de Guzmán al frente de la Orden Dominicana.

Su poder de predicación y las cualidades del Beato dejaron sin palabras a Alberto, recibiendo entonces la llamada de Dios, circunstancia que no fue en absoluto del agrado de su padre.

No obstante, fue tal la honda huella que Jordán dejó en el alemán que, sin vacilar, abandonó su próspero futuro de hacendado, hombre de mundo y político,  para unirse a la orden religiosa de los Padres Dominicos. En concreto, corría el año 1224 cuando decidió ingresar en la Orden de Predicadores.

En 1228 recibe el mandato de marchar rumbo de nuevo a su patria como profesor y enseña, primero en Colonia y posteriormente en Hildesheim, Friburgo, Ratisbona, Estrasburgo así como en la prestigiosa Sorbona de París, en la que tendrá como discípulo preferido a Santo Tomás de Aquino. Dicha  coincidencia aumentó su celebridad, al descubrir al genio que habitaba en el joven Tomás.

Su sabiduría le hizo ganarse apelativos del estilo de “El Magno”, “El Grande” o “El Magnífico”, entre quienes tuvieron la dicha de conocerlo. Su fama de saber “de todo”, contando con amplios conocimientos de ciencias naturales, de filosofía y de ciencias religiosas, entre otras,  se tradujo en su denominación de “El Doctor Universal”.

San Alberto Magno 1

Obra de “El Doctor Universal”

Geógrafo, físico, químico, teólogo y astrónomo, de él se decía que “sabe todo lo que se puede saber”, otorgándole el título de “Maravilla de conocimientos” o “Milagro de la época”.

Brillantísimo profesor de la Universidad de Colonia, estudiantes de diversas nacionalidades acudían a escuchar las clases de un profesor que destacaba por haber separado la teología de la filosofía así como por haber descubierto el gran paralelismo existente entre el filósofo Aristóteles y las ideas cristianas (cuestión que sería más tarde perfilada por su discípulo Santo Tomás).

Su obra está compuesta por 38 volúmenes de variada temática, que le atribuyeron el mérito de ser una verdadera “enciclopedia viviente”. A su nombramiento como superior provincial de su comunidad de Dominicos, siguió cuatro años más tarde el de Obispo por parte del Papa Alejandro IV. Pese a su inicial oposición, terminó ostentando el cargo de Obispo de Ratisbona, organizando la Diócesis.

Dos años después, la nostalgia de su conventual vida dominicana parece al Papa Urbano IV una razón suficiente para aceptar la renuncia de Alberto, que ardía en deseos de volver a dar clases y escribir, dos de sus oficios predilectos.

Hombre humilde donde los haya pese a su adinerada procedencia, destacó su recorrido por toda Europa, predicando, viviendo de la limosna y hospedándose en los menesterosos lugares donde las gentes tuvieran a bien darle posada.

No en vano, él pensaba que esa era la mejor práctica para lograr aumentar la virtud de la humildad. Entre los años 1261 y 1263 se empleó como Predicador de la Cruzada y Profesor de la Curia Romana.

Del Magno destacan su sagacidad, su capacidad y su innato equilibrio para solucionar casos en los que surgieran conflictos de intereses,   como el vivido entre el Obispo de Wurzburgo y sus fieles. Abocado irremediablemente a la enseñanza, tuvo ocasión de derrochar sabiduría en las Cátedras de Wurzburgo, Lyon y Estrasburgo.

Participó en el II Concilio de Lyon, en el que usó sus  dotes de mediación para que Rodolfo de Augsburgo fuera reconocido como Rey de Alemania.

Magno por la grandeza de su espíritu, este hombre abierto a lo universal fue un naturalista de vocación analítica y nato observador que examinó todo en función de la Santa Predicación.

Su sabiduría fue acordada con la Virgen

En 1278, en el transcurso de una clase, le falló de modo súbito la memoria y perdió por completo la agudeza del entendimiento. Este hecho estaba en clara consonancia con “La visión de la escalera” que años atrás hubiera experimentado Alberto.

Resulta que en los primeros años de vida, al que luego sería “El Doctor Universal” le costaban los estudios, por lo que una noche decidió de huir de su colegio.

Una vez echó mano de la escalera colgada de una pared, al llegar a la parte de arriba se encontró con la Virgen María quien le sugirió que, en vez de huir, debía rezarle a ella por ser “causa de la sabiduría”.

Es más le dijo que si él era capaz de manifestarle su fe y su confianza, ella le daría una memoria extraordinaria. Eso sí, en el momento de su muerte, olvidaría cuanto había aprendido, como señal de que había sido una concesión divina.

Así las cosas, San Alberto entendió durante aquella clase que su fin estaba próximo y se retiró a orar y a prepararse para morir. Falleció el de 15 de noviembre de 1280 a la edad de 74 años.

San Alberto Magno 2

Cómo pedirle al santo considerado  “El Milagro de la época”

Oración de San Alberto Magno

“Señor Jesucristo, que me llamaste
a la primera hora de la mañana a tu viña,
pues me has conducido desde mi juventud 
para trabajar en la religión
por el premio de la vida eterna;
cuando todo se haya consumado 
y ya en el juicio final premies las acciones,
¿qué me darás a mí que estuve todo el día ocioso, 
no ya en la plaza del mundo
sino en la misma viña de la religión?

Oh Señor, que no mides nuestras acciones
con el peso público sino con la balanza del santuario,
haz que al menos caiga en la cuenta
y me convierta en la hora undécima
y que no sea hallado envidioso
porque tú eres bueno.

Amén.”

Vídeo sobre la filosofía de San Alberto Magno:

Fuentes y referencias: 

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San Alberto Magno, Patrón de los estudiantes de ciencias naturales
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