Saltar al contenido
Santos más Importantes para la Iglesia Católica

San Alejo: vida, obra y oraciones del  “Hombre de Dios” de Edesa

Header San Alejo

En la basílica situada en el Monte Aventino, en Roma, se celebra bajo el nombre de Alejo (de origen griego y que significa aquel que es el defensor)  a un buen hombre que abandonó su opulenta casa para vagar como un mendigo pidiendo limosna, siempre según la tradición.

Alejo vivió a finales del siglo IV en Edesa, Siria. Su existencia era menesterosa y el pueblo lo veneraba como a una santo. Tras su muerte, un anónimo se dedicó a escribir su biografía pero, dado que desconocía su identidad, le llamó sencillamente “el hombre de Dios”.

¿Quién es San Alejo de Roma?

El santo que nos ocupa fue hijo de un senador romano que, al cumplir los veinte años, comprendió que la riqueza que le rodeaba representaba un peligro para su alma. Con la intención de servir a Dios de la forma más humilde posible, marchó de Roma a Edesa adoptando la apariencia de un mendigo. San Alejo no es el único santo italiano conocido, también lo son San Anselmo Canterbury y San Cono, conoce todos sus detalles en esta página.

En Siria vivió diecisiete años dedicado plenamente a la oración y a la penitencia. Mendigaba para  vivir y era conocido por compartir con otros pobres la limosna que conseguía en las puertas de las iglesias.

Una vez se descubrió su origen rico, Alejo comenzó a temer que le rindieran honores, razón por la que decidió volver a la casa paterna, si bien lo hizo de incógnito, como si de un criado más se tratase, durmiendo debajo de una escalera.

No en vano, llegó hasta allí solicitando un oficio y fue relegado a las tareas más humillantes. Así, la enseñanza que de él puede extraerse es que se necesitan las humillaciones para poder llegar a ser humilde. En esa línea, la soberbia sería un pecado propio de las almas, habiendo de ser esquivado a toda costa.

Incluso las gentes dedicadas a hacer buenas obras han de luchar contra la soberbia si no quieren que esta infracción termine por arruinar sus espíritus. Para él, la soberbia estaría escondida tras la mayoría de nuestras acciones, esterilizándolas si no estamos alerta.

Su vida debe representar para nosotros una invitación a pasar por el mundo sin buscar que nos alaben en vano, logrando entonces aquello que Cristo prometiera: “El que se humilla, será enaltecido”.

Cualquier gesto era acogido por Alejo con gran agradecimiento y su sufrimiento era ofrecido por los pecadores. A las puertas de la muerte, reveló a sus padres que era su hijo y les confesó que había elegido vivir de tan paupérrima manera como penitencia.

Los dos ancianos, no pudieron hacer más que ayudarle a morir mientras lo abrazaban sin dejar de llorar. Una vez el obispo tuvo conocimiento del caso, mandó exhumar el cadáver pero, para sorpresa de propios y extraños, en su tumba no se encontraron más que los andrajos que el hombre de Dios vistiera, sin señal alguna de cadáver. La popularidad del suceso no tardó en extenderse.

San Alejo

Origen de la devoción de un hombre rico que vivió en la pobreza

Antes del siglo IX, en Grecia se había dado al hombre de Dios el nombre de Alejo. En el año 833, San José “El Himnógrafo” dejó escrita su leyenda en un canon, que adornó con multitud de detalles.

Aunque ya se tributaba un cierto culto al santo en España, la devoción a su figura adquirió gran popularidad en Occidente merced a la actividad de un obispo de Damasco, llamado Sergio, que fue desterrado a Roma a finales del siglo X. El mencionado obispo estableció un monasterio de monjes griegos en la Iglesia de San Bonifacio del Aventino, nombrando a San Alejo co-patrono de la iglesia.

Se dice que en  el siglo XII la leyenda de este santo mendigo  influyó poderosamente sobre el hereje Pablo Waldo y que, ya en el siglo XV, los Hermanos de San Alejo lo eligieron patrono.

En 1817 la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María le otorgó el título de patrono secundario y, en Oriente, también cuenta con gran número de devotos.

En 1217 fueron halladas unas reliquias en la Iglesia de San Bonifacio de Roma, pero no existe martirologio antiguo ni libro litúrgico romano alguno que mencione el nombre de San Alejo, quien al parecer era desconocido hasta el año 972 en la “Ciudad Eterna”.

Importancia de este santo en la Iglesia

A pesar de ser un hombre de clase acomodada, que podría haber gozado de una vida privilegiada, decidió abandonar su condición de patricio para dedicarse por entero a la fe de Dios.

El culto hacia San Alejo fue desplegado en Siria y siguió desarrollándose por todo el Imperio Bizantino allá por el siglo IX, pero no fue hasta finales del siglo X cuando su apodo surgió en los libros litúrgicos occidentales.

Con motivo del carácter tradicional de su vida, obviando su fama, su nombre se eliminó del Calendario General de los Santos. Se especula que su historia pueda estar basada en la de algún eremita asiático de Edesa que vivió de forma necesitada y gozó de la reverencia como santo, siendo fruto de la fantasía popular el resto de elementos. Conoce cuáles son los santos más conocidos en esta publicación.

Milagros que se le atribuyen

En realidad no existe ningún milagro que sea atribuido a San Alejo. No obstante, tras su muerte y el conocimiento de su causa, su nivel de superación ha sido causa de admiración por parte de sus fieles.

San Alejo 2

Cómo pedirle a San Alejo mendigo

Las mejores oraciones a este santo para las peticiones más diversas son, como su propio nombre indica, peticiones para alejar a las personas negativas de nuestras vidas, para alejar magias, para apartar a los malos vecinos, para alejar a terceras personas así como para separar a dos personas con el objetivo de recuperar a un amor imposible.

Además, estas potentes oraciones iluminan a cada persona en su vida, permitiéndoles contar con la ayuda del santo mendigo y la protección del Señor.

Oración a San Alejo para alejar personas

Sin duda, alejar a personas indeseables de nuestra vida resulta fundamental para poder disfrutar de una existencia plena sin elementos tóxicos de por medio. Así debemos orar a este santo para lograrlo:

“Oh San Alejo bendito
Dignísimo ejemplo de amor
Que serviste a todo aquel que pudiste sin esperar nada a cambio
A ti venimos a bendecirte
Y demostrarte nuestra devoción
Porque con tu humildad, y entrega, te ganaste el amor de Dios
Oh San Alejo bendito
Hoy vengo a pedirte un favor
Que alejes de mí a una persona indeseable, que me causa mucho dolor
Así como tú te alejaste de tus padres
Para poder crecer espiritualmente
Aleja de mi vida a (nombre la persona), para que pueda vivir en paz
Oh San Alejo bendito
Enséñame un poquito del amor que le entregaste a tu prójimo
Para poder aprender a tolerar
A las personas que son indeseables, y no podemos apartar
Oh San Alejo bendito
Tú que estás a la diestra de Dios
Te pido que interceda por mí delante de sus ojos
Para que encuentre gracia delante de mí
Haciendo de mí, una mejor persona
Y pueda así bendecir mi vida
Y hacerme un poquito más feliz
Porque compartir con esta persona, es un auténtico sinvivir
Te doy las gracias San Alejo bendito
Por escuchar mis oraciones
Y ofrecerme tu apoyo incondicional.”

Vídeo con oración para separar personas a San Alejo:

Fuentes y referencias:

Ver Todos los Santos