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Santos más Importantes para la Iglesia Católica

San Ambrosio, la diplomacia era uno de sus dones

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Es uno de los cuatro “Doctores de la Iglesia de Occidente” junto con San Agustín (que habría de ser su discípulo), San León y San Jerónimo. El aporte al catolicismo por parte de San Ambrosio está plagado de obras de carácter moral, dogmático, ascético y exegético.

Este santo, cuyo nombre significa “Inmortal” cuenta entre sus escritos con los Comentarios a Salmos y Tratados sobre los Ministerios, así como otros “de los Sacramentos” que consisten en catequesis del Bautismo, de la Confirmación, de la Eucaristía y de la Penitencia que se dedican a los recién llegados al mundo.

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¿Quién es el santo que fue obispo sin ser sacerdote?

Ambrosio nació en Tréveris, hacia el año 340. Su padre era un prefecto de la Galia que murió cuando su hijo todavía era muy joven, por lo que su esposa volvió con su familia a Roma. Por esta razón el futuro  santo cursó sus estudios en esta ciudad. San Ambrosio nació en la una ciudad alemana, pero no fue el único que nació en este país. Otro de los santos destacados alemán es San Alberto Magno.

Su madre se consagró a dar a su descendencia una esmerada educación, de modo que Ambrosio le debió mucho tanto a ella como a su hermana, Santa Marcelina. El joven aprendió griego y se convirtió en un buen poeta y orador, dedicándose a la abogacía.

En el brillante ejercicio de su carrera llamo la atención tanto de Anicio Probo (prefecto de Roma y pagano) como de Símaco (prefecto pretorial de Italia). Ante Probo defendió con éxito varias causas, lo que le valió para que le nombrara su asesor.

Posteriormente el Emperador Valentino lo nombró Abogado Gobernador con residencia en Milán. Al separarse de Probo, este último le recomendó que era mejor que gobernase como un obispo que como un juez. No en vano, el oficio que le había sido confiado era de rango consular y uno de los más altos y de mayor responsabilidad en el Imperio de Occidente.

San Ambrosio 1

¿Qué razones condujeron a su nombramiento como prelado?

El Obispo Auxencio fue un hereje arriano que gobernó en la diócesis de Milán durante casi veinte años y murió en el año 374. La ciudad quedó dividida en dos partidos, pues unos preferían un obispo católico y otros uno arriano.

Como quiera que Ambrosio pretendía a toda costa evitar que se produjeran enfrentamientos, acudió a la Iglesia en la que iba a tener lugar la elección y exhortó al pueblo a que lo hiciera de forma pacífica. Para su sorpresa, mientras él hablaba, alguien gritó: ¡“Ambrosio obispo”!

El resto de los presentes repitieron el grito y tanto católicos como arrianos estuvieron de acuerdo en que el santo debía ser elegido para el cargo. Mientras que los obispos presentes ratificaban por aclamación su nombramiento, Ambrosio alegó con total ironía que “la emoción había pesado más que el Derecho Canónico” y trató de huir.

Ante tan inusual situación se  llevaron a cabo memoriales y el Emperador envió un decreto que recogía expresamente que debía ocupar el puesto. Desde su nombramiento el 7 de diciembre del año 374, dedicó su vida al estudio de las Sagradas Escrituras, hasta que fue capaz de comprenderlas e interpretarlas a la perfección. Por esta razón, el 7 de diciembre la Iglesia  celebra San Ambrosio.

Consciente de que su mundo ya era otro, rompió con todos los lazos terrenales, repartiendo sus bienes muebles entre los pobres y cediendo todas sus tierras y posesiones a la Iglesia, conservando únicamente una renta para su hermana, Santa Marcelina.

Cumplidor fiel de su oficio, se distinguió  desde ese momento por su amplio sentido de la caridad hacia el prójimo como auténtico pastor y doctor de fieles. Defendió con valentía los derechos de la Iglesia y sus escritos y actividad sirvieron para ilustrar la verdadera doctrina, combatida por los arrianos. Falleció  el 4 de abril del año 397, coincidiendo con el Sábado Santo.

Ingente labor pastoral

Aparte de su intensa vida política y religiosa, este santo desarrolló una intensa labor pastoral. Cada día celebraba la Eucaristía y eran esperadas con ansia sus predicaciones homiléticas dominicales y festivas.

De los efectos saludables de estas predicaciones ha llegado hasta nosotros el testimonio de su discípulo San Agustín. A lo dicho hay que añadir su atención a los penitentes, pobres y encarcelados, así como las gestiones realizadas en orden a lograr el indulto de los condenados a muerte y la “episcopalisaudientia”.

Todo ello no fue óbice para que escribiera un número considerable de obras de temática pastoral y espiritual, entre las que destacan la “Exposición sobre el Evangelio de San Lucas”, su inspirado “Himnario”, su copioso “Epistolario” o los Tratados que dedicó a las vírgenes o a los sacramentos.

La virginidad por amor a Dios, un valor esencial para un santo que fue el mentor de San Agustín

Además de ser muy conocido por la sabiduría de la que hacía gala a la hora de escribir, también poseía el don de la diplomacia, por lo que el gobierno en numerosas ocasiones lo nombró embajador de su país, ante el origen de  algún conflicto.

Por otra parte, en sus sermones San Ambrosio alababa frecuentemente el estado y la virtud de la virginidad por amor a Dios, dirigiéndose de forma personal a muchas vírgenes consagradas. Eran tan aclamados que, a petición de Santa Marcelina compiló sus sermones sobre el tema, naciendo de esta sencilla manera uno de sus tratados más famosos.

Algunas madres pretendían impedir que sus hijas acudieran a oírle predicar y no faltaron voces acusatorias de que su intención era despoblar el Imperio. Con la inteligencia que le caracterizaba, el prelado contestaba que en aquellos lugares en los que se le rendía culto a la virginidad, la población era mayor. En sus palabras, ni la virginidad ni la guerra eran los grandes enemigos de la raza humana.

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Cómo pedirle al Obispo de Milán

Para pedir la intercesión del que ha sido calificado como apóstol social y hombre con la capacidad para recrear la forma de celebrar, sirva la oración que reproducimos seguidamente:

Oración a San Ambrosio

“¡Piadoso Señor Jesucristo!, yo, indigno pecador, confiado en tu misericordia y bondad más que en mis propios merecimientos, me acerco, con temor y temblor, a tomar parte en este banquete suavísimo del altar.
Reconozco que tanto mi corazón como mi cuerpo están manchados con muchos pecados y que mi mente y mi lengua no han sido guardados cuidadosamente. Por todo lo cual, ¡oh Dios piadoso!, ¡oh Majestad tremenda!, yo miserable, en medio de tantas angustias, recurro a Ti, que eres fuente de misericordia.
A Ti acudo en busca de salud y me acojo bajo tu protección, y ya que me es imposible soportar tu mirada de juez irritado, deseo vivamente contemplarte como mi Salvador.
A TI, Señor, descubro mis llagas y mi vergüenza, conozco que Te he ofendido frecuente y gravemente, y por eso me inspiras temor, mas espero en tu misericordia infinita.
Mírame con ojos misericordiosos, Señor Jesucristo, Rey eterno, Dios y hombre crucificado por los hombres. Óyeme, pues en Ti tengo puesta la esperanza, apiádate de mí, que estoy lleno de miserias y de pecados, Tú que eres fuente de misericordia, que no cesa jamás de manar.
Salve, víctima de la salvación, ofrecida en el, patíbulo de la cruz por mí y por todo el linaje humano. Salve, noble y preciosa Sangre, que mana de las llagas de Nuestro Señor Jesucristo crucificado, y lava todos los crímenes del mundo.
Acuérdate, Señor, del hombre que has rescatado con tu Sangre. Me arrepiento ya de haberte ofendido, y propongo enmendarme en lo sucesivo.
Padre clementísimo, aleja de mi todas mis iniquidades y todos mis pecados; para que purificado de alma y cuerpo, merezca entrar dignamente en el Santo de los Santos.
Que este Cuerpo y esta Sangre que deseo tomar, aunque indigno, sirva de remisión de mis culpas, para purificar totalmente mi alma de sus delitos, para ahuyentar los pensamientos torpes, para dar eficacia a las obras que a Ti agradan y finalmente, para firmísima protección contra las asechanzas del enemigo de mi alma y de mi cuerpo. Amén.”

Vídeo con oración a San Ambrosio:

Fuentes y referencias:

Ver Todos los Santos

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