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Santos más Importantes para la Iglesia Católica

San Anselmo de Canterbury: Defensor de la Libertad de la Iglesia

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San Anselmo  es una de las más eminentes personalidades de la Edad Media. Inclinado desde niño hacia la vida contemplativa, debió vencer una férrea oposición paterna para poder recorrer los inescrutables caminos del Señor.

Predicador y reformador de la vida monástica, sublime teólogo, filósofo y prelado de la Iglesia, recorrió  admirablemente el camino de la perfección. Su canonización tuvo lugar en 1163 y su declaración como  “Doctor de la Iglesia” en 1720. Cada 21 de abril se celebra el día de San Anselmo de Canterbury. Conoce todos los santos destacados aquí.

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¿Quién fue el “Padre del Escolasticismo”?

Originario de Aosta, sita en el Piamonte italiano (razón por la que también se le conoce como Anselmo de Aosta), nació  en el año 1033. Sin embargo es comúnmente conocido como San Anselmo de Canterbury, por haber sido durante algunos años arzobispo de esa ciudad en la que vería el final de  sus días en 1109. El Padre del Escolasticismo no es el único santo al que se reza de origen italiano. San Alejo, del que puedes tener más información y San Cono, del que puedes conocer todo en https://todoslossantos.online/san-cono/.

De joven fue encomendado a un profesor demasiado riguroso junto al cual el pequeño empezó a perder la ilusión por la vida, volviéndose excesivamente tímido y retraído. A partir de ese momento, sus padres decidieron que su educación pasara a manos de los monjes benedictinos quienes, con su buen hacer, le hicieron recuperar la alegría y el entusiasmo, mientras se convertía en un formidable estudiante.

No en vano, con el tiempo Anselmo haría referencia a sus extraordinarios profesores de la niñez como artífices de sus progresos espirituales, tras Dios y su madre.

A los quince años intentó ingresar en un monasterio pero el Abad, sabedor de la total disconformidad de su padre con su vocación religiosa, no lo permitió. Eran otros los menesteres mundanos que su progenitor le tenía reservados.

Poco dado a  cejar en su empeño,  un tiempo después de haber dejado de lado su vocación,  ingresó en el monasterio de Bec en Normandía a la edad de veintisiete años, lugar en el que se convirtió en discípulo y gran amigo del Abad Lanfranco.

Posteriormente él mismo fue nombrado Abad de dicho monasterio, en el que escribiría dos de sus más célebres obras:

  • “El Monologion”: obra de  meditación teológica-filosófica en torno a las razones de la fe, en la que nos presenta determinadas pruebas de la existencia de Dios, que son propias de la tradición agustiniana
  • “El Proslogion”: obra que alberga el popular “argumento ontológico” que constituye la más original de las aportaciones de este santo a la filosofía medieval

En el año 1092 puso rumbo a Inglaterra, concretamente a Canterbury, ciudad irremediablemente unida a su nombre y en la que   se convirtió en arzobispo de la sede, no sin antes negarse varias veces a aceptar un cargo que acabaría ejerciendo hasta su muerte. Pese a ello, su presencia en la misma no puede considerarse precisamente pacífica, pues fueron varias las ocasiones en las  que se vio obligado a abandonarla, como consecuencia de los conflictos mantenidos en un principio con Guillermo el Rojo y posteriormente con Enrique I.

San Anselmo de Canterbury 1

Pensamiento del creador del “argumento ontológico”

El hecho de que San Anselmo sea uno de los filósofos más relevantes de la tradición agustiniana, lo sitúa en la órbita de la esfera filosófica del platonismo, aunque  sus principales preocupaciones se centran en las facetas religiosas y espirituales.

En esta línea, el santo de Canterbury concibe la filosofía como una herramienta que ayuda a la comprensión de la fe, en la medida que existe una sola verdad que puede ser objeto de fe y que es  la revelada por Dios, si bien la razón es un instrumento para reforzar dicha fe, al añadirle comprensión.

Tras una serie de premisas, el santo filósofo concluyente que Dios indudablemente existe en el entendimiento y en la realidad. El argumento ontológico recibió por primera vez su nombre de manos de Kant (siglo XVIII), siendo uno de los más polémicos argumentos de la historia de la filosofía.

Es considerado válido por filósofos de la talla de Hegel y Descartes, quienes lo han incluido en sus respectivos sistemas. Otros, entre los que sobresalen el mismo Kant, Santo Tomás y Hegel rechazan la validez de un argumento que, siempre según sus palabras, carece de fuerza probatoria.

San Anselmo de Canterbury 2

Cómo pedirle al “Maestro de la Oración”

Uno de los títulos atribuidos a San Anselmo, quien es uno de los cinco doctores de la Iglesia que pertenecen a la familia benedictina (junto con el Papa San Gregorio Mango, San Beda  El Venerable, San Bernardo de Claraval y San Pedro Damiani) es su magisterio acerca de la oración y, en concreto, de la vivencia de la misma.

El  magnífico conjunto de Oraciones y Meditaciones que compuso y compiló, sirve para que  el santo ofrezca una serie de recomendaciones entre las que destaca  la excitación del alma de quien las lea, tanto al amor y temor de Dios, como al examen de sí mismo.

En concreto, son diecinueve oraciones y tres meditaciones  cuyo carácter es piadoso y que conforman un precioso capítulo de la espiritualidad medieval, imbuido de un fervor tan sincero como profundo que brota de lo más íntimo de su corazón.

Vídeo con oración a San Anselmo:

Fuentes y referencias: 

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