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Santos más Importantes para la Iglesia Católica

San Sebastián Mártir: el Apolo cristiano

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Una de las curiosidades en torno a la figura de San Sebastián Mártir es que cuenta con una iconografía amplísima. No en vano, a partir del Renacimiento ha sido representado  por los artistas como soldado, normalmente semidesnudo, atado a un árbol y con su cuerpo atravesado por las flechas, en alusión a su cruel martirio.

¿Quién es el santo que fue tribuno de la guardia pretoriana?

Sebastián vio la luz en 1263  en el seno de una familia noble y militar, siendo oriundo de Milán. Ejerció el cargo de tribuno de la primera cohorte de la guardia pretoriana,  puesto en el que se ganó el respeto de sus compañeros y el aprecio del Emperador, quien desconocía su condición cristiana.

A pesar de que cumplía a la perfección las exigencias de la vida militar, no participaba en los sacrificios idolátricos. Como buen cristiano, no ejercitaba el apostolado únicamente entre los soldados sino que también realizaba alentadoras visitas a los cristianos encarcelados por seguir los postulados de Cristo.

El  encarcelamiento de dos jóvenes cristianos, Marco y Marceliano, supuso el conocimiento público de  sus inclinaciones cristianas. Sucedió que los dos chicos fueron arrestados y se les concedió un plazo de treinta días para que renegaran de su fe en Dios o siguieran profesándola.

A partir de ese momento tuvieron lugar numerosas conversaciones entre el milanés y ellos, toda vez que el primero bajaba con frecuencia a los calabozos para darles palabras de ánimo. Las numerosas conversiones que se produjeron tuvieron como  terrible consecuencia multitud de martirios, entre los que se contaron los de los dos muchachos.

San Sebastián Mártir 1

Martirio del santo nombrado por el Papa San Cayo “Defensor de la Iglesia”

Así las cosas, Sebastián fue nombrado por el Papa San Cayo “Defensor de la Iglesia”. Al poco tiempo, también llegó a oídos del Emperador Diocleciano que el tribuno era cristiano y fue mandado arrestar.

Su apresamiento se produjo en el mismo instante en que estaba enterrando a otros mártires conocidos como los “Cuatro coronados”. Llevado a la presencia de Diocleciano el Emperador  manifestó su total agravio por haber obrado contra él, injuriando a los dioses.

Tales palabras no sirvieron para amedrentar al santo quien se reafirmó en su fe en Jesucristo. La despiadada pena que Diocleciano le impuso fue la de ser atado en un árbol y cubierto de flechas en zonas de su cuerpo que no fueran vitales, de modo que no falleciera directamente por las mismas sino tiempo después, desangrado y entre terribles dolores.

Los soldados cumplieron órdenes y lo condujeron al estadio, desnudándolo y atándolo a un árbol para lanzar  sobre él un aluvión de saetas. Una vez constataron que el tribuno estaba casi muerto, abandonaron su cuerpo inerte acribillado por las flechas.

Sin embargo, la suerte quiso que sus acechantes amigos, pudieron rescatarlo y llevarlo todavía con vida hasta la casa de una noble romana, de nombre Irene, que lo mantuvo escondido, curando sus heridas hasta que estuvo restablecido.

Ya sano, sus amigos le aconsejaron que se mantuviera lo más lejos posible de Roma, idea que el santo rechazó de pleno, pues eso hubiera supuesto tener que renunciar al anuncio del Señor.

Con increíble valentía, se volvió a presentar ante el Emperador cuando el mismo se encontraba en plena ofrenda a uno de sus dioses. Ante su total desconcierto, Sebastián aprovechó  para acometer con fuerza contra él y contra sus creencias. Mandado azotar hasta morir, en esta ocasión los soldados se cercioraron de cumplir su misión hasta el final.

Su cuerpo desprovisto de vida fue recogido por los fieles cristianos, quienes lo sepultaron en un cementerio subterráneo de la Vía Apia romana, lugar que hoy es llamado Catacumba de San Sebastián.

En el Depositio Martyrum o deposición de los mártires de la Iglesia Romana aparece atestiguado que fue enterrado en el cementerio Ad Catacumbas. De su culto nos dan fe El Sacramento Gelasiano y Gregoriano y El Calendario de Cartago, así como distintos itinerarios.

En concreto, el Calendario Jeronimiano especifica más aún el lugar de su sepulcro: una galería subterránea que se encuentra junto a la memoria de los Apóstoles Pedro y Pablo.

Durante la peste que asoló Roma en el año 680 se invocó su protección particular y desde entonces la Iglesia en general lo ve como el abogado especial contra la peste.

Culto al “abogado especial contra la peste”

El culto a este santo es muy antiguo y se encuentra muy extendido. Se le invoca, como ya hemos mencionado,  contra la peste y también contra los enemigos de la religión. Los primeros cristianos de Roma que fueron perseguidos y llegaron a las islas del Mediterráneo trajeron su devoción al mártir con fe cristiana.

El 20 de enero es cuando se celebra San Sebastián Mártir, Fiesta que siempre ha estado estrechamente ligada a la de San Fabián, al ser la Festividad de los Santos Mártires.

Representaciones del santo que devino en símbolo artístico

Históricamente, San Sebastián ha sido uno de los santos que ha gozado de mayor número de representaciones en la Iglesia Católica. Las esculturas y obras pictográficas  destinadas a realzar la aceptación de su destino y la redención efectuada por los ángeles, nutren el mundo del arte.

En las representaciones que corresponden al primer milenio luce la clámide militar como corresponde a su cargo y siempre aparece imberbe. Durante el gótico, está ataviado con armadura de malla, propia de la época, que ponto es sustituida por el rico traje de los  nobles palatinos, dejándose ver con barba.

Desde entonces es habitual que aparezca representado desnudo en el terrible momento de ser asaeteado. La corona de flores en la mano es el atributo antiguo y la saeta y el arco en la mano son los atributos personales, desde la Edad Media.

Desde el siglo XV, los artistas han optado por presentarlo joven, imberbe y desnudo, con las manos atadas al tronco de un árbol que aparece tras él y ofreciendo su torso a las flechas de sus verdugos.

Entre los muchos artistas que lo han representado destacan la escultura de Alonso Berruguete que se conserva en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid y las pinturas de El Greco, “El martirio de San Sebastián”, que se halla en el Museo Catedralicio de Palencia, constituyendo  una de las obras más realistas del célebre pintor y de Pedro Pablo Rubens  “San Sebastián rescatado por los ángeles”, entre otras.

San Sebastián Mártir 2

Cómo pedirle al mártir que fue asaeteado

A continuación la oración para pedir la intercesión de San Sebastián, invocado contra los enemigos de Jesús y contra las enfermedades.

Oración a San Sebastián para pedirle favores

“Glorioso San Sebastián 
que alcanzaste de Dios tanta fe y caridad,
que llegaste a sacrificar tu vida
por obedecer a Dios 
y socorrer fielmente
a tus hermanos cristianos.

Ahora que vives junto
a Dios escucha las plegarias y súplicas
de los que te invocan con gratitud, fe y devoción, 
y acuden a ti desde los campos,
pueblos y ciudades. Mártir de Cristo,
alcánzanos de Dios que,
confesando nuestra fe, 
acojamos el Reino anunciado por Jesucristo 
con verdadero espíritu de penitencia y vivamos como hijos de Dios.

Que nuestros hogares sean verdaderos templos de amor 
en donde florezca la santidad, reinen el bienestar, la alegría y la paz.

Que en nuestro trabajo reinen la justicia y la concordia.

Líbranos de todo egoísmo y maldad para que, fraternalmente unidos,
vivamos en esta hermosa tierra que Dios nos ha dado
de acuerdo con los valores del Reino: 
especialmente la verdad, la justicia y el amor.

San Sebastián mártir glorioso, lleva nuestros ruegos ante Dios
y concédenos tu especial intercesión
para que podamos obtener lo que aquí pedimos:

(Hacer tu Petición)

San Sebastián, atiende nuestras plegarias,
ayúdanos a conseguir lo que solicitamos y danos fuerza y confianza,
para que siguiendo tu ejemplo de fe, esperanza y caridad 
podamos alcanzar la vida eterna 
que Jesús promete a los que perseveran hasta el fin
y para que bajo la protección de María,
nuestra Madre, lleguemos a Él,
fuente de eterna felicidad.

Amén.”

San Sebastián Mártir: el Apolo cristiano
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